Durante la noche del 21 de junio de 2026, Ucrania golpeó objetivos situados a ambos lados del puente de Crimea, en una nueva operación dirigida contra la logística y la infraestructura de combustible utilizada por Rusia en el sur del frente. Según afirmó el presidente Volodímir Zelenski, entre los blancos alcanzados estuvieron la logística marítima para el transporte de petróleo en la región de Krasnodar y una base petrolera en la Kerch ocupada.
La información fue ampliada también por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, que señaló impactos en el terminal petrolero TES-Terminal-1 de Kerch y en el puerto Kavkaz, en el krai de Krasnodar, donde se registraron incendios tras
el ataque.
Un golpe directo a la logística rusa
La zona del estrecho de Kerch sigue siendo uno de los puntos más sensibles para el abastecimiento ruso hacia Crimea y los territorios ocupados del sur de Ucrania. Por allí pasa parte de la logística relacionada con combustible, transporte marítimo y apoyo militar, por lo que atacar estos nodos tiene un efecto más allá del daño inmediato.
En la práctica, este tipo de golpes busca debilitar la capacidad de Rusia para sostener su presencia militar y su cadena de suministro en la península ocupada. El mensaje estratégico también es claro: la infraestructura que respalda la ocupación ya no puede considerarse fuera del alcance ucraniano.
Qué dijo Zelenski
Zelenski presentó la operación como una respuesta a los ataques rusos contra ciudades y civiles ucranianos. En su mensaje, destacó que los impactos se produjeron “a ambos lados del puente de Crimea” y agradeció el trabajo de las fuerzas ucranianas implicadas en ataques de largo alcance.
Qué implica esta operación
Más allá del impacto puntual, la ofensiva confirma una tendencia ya visible en los últimos meses: Ucrania sigue presionando la retaguardia logística rusa, especialmente en instalaciones energéticas, depósitos de combustible y rutas clave para el suministro militar. El área del puente de Crimea vuelve así al centro de la atención como uno de los enclaves más vulnerables —y más importantes— para Moscú en el sur ocupado.

