Artem Yevdokimenko, residente de la región de Kiev, vivió dos veces en los últimos dos años la dolorosa incertidumbre relacionada con su hermano Oleksandr, quien cayó prisionero de Rusia. Su historia es uno de los miles de testimonios sobre lo que ocurre tras los muros de los centros de detención bajo control ruso.
Según periodistas del medio Ukrainska Pravda, el sistema penitenciario ruso se ha convertido en un lugar de violencia sistemática contra los prisioneros ucranianos. Los centros de detención preventiva y las colonias penitenciarias en los territorios ocupados y en la propia Rusia están documentados como focos de malos tratos.
Torturas desde las primeras horas de detención
De acuerdo con los materiales recopilados, las torturas comienzan prácticamente desde el momento mismo de la captura. Los prisioneros describen violencia física y psicológica, privación de sueño, alimentos y atención médica. Los defensores de derechos humanos han registrado al menos cientos de formas distintas de maltrato aplicadas a los detenidos.
Las condiciones de reclusión en algunos centros se comparan con la tristemente célebre prisión estadounidense de Guantánamo; sin embargo, según testigos presenciales, la violencia en los lugares de privación de libertad rusos tiene un carácter masivo y sistemático.
Las familias, sin ninguna información
La situación de los familiares de los prisioneros constituye una tragedia aparte. Las familias pasan meses, y en ocasiones años, sin recibir ninguna información sobre el estado de sus seres queridos: si están vivos, dónde están recluidos o cuál es su estado de salud. Artem Yevdokimenko, al igual que cientos de otros familiares, se ve obligado a vivir en un estado de incertidumbre permanente.
Las organizaciones de derechos humanos y las autoridades ucranianas documentan estos casos y los trasladan a instituciones internacionales. No obstante, el acceso de observadores independientes a los lugares de detención de prisioneros por parte de Rusia permanece prácticamente bloqueado, lo que imposibilita un seguimiento completo de la situación.
El trato a los prisioneros de guerra ucranianos y a los civiles capturados durante la invasión a gran escala sigue siendo una de las cuestiones clave en el contexto del cumplimiento por parte de Rusia del derecho internacional humanitario. Ucrania ha recurrido en repetidas ocasiones a sus socios para exigir que aumenten la presión sobre Moscú con el fin de garantizar el acceso a los prisioneros y el respeto a los Convenios de Ginebra.

