Irán atraviesa un período de cambios en los más altos escalones del poder. Tras una serie de acontecimientos resonantes en los últimos meses, la pregunta sobre quién determina realmente el rumbo político del país se vuelve cada vez más relevante, tanto para la región como para la comunidad internacional.
El sistema político iraní combina tradicionalmente el poder religioso y el civil. Al frente se encuentra el Líder Supremo, quien posee amplias atribuciones en los ámbitos militar, de política exterior e ideológico. El presidente, por su parte, es responsable del poder ejecutivo y de la implementación de la política interior y, en parte, de la exterior.
Tras la muerte del presidente Ebrahim Raisi en un accidente de aviación en mayo de 2024, Irán celebró elecciones presidenciales extraordinarias. El nuevo presidente del país fue Masoud Pezeshkian, quien se impuso en la segunda vuelta. Se le considera representante del ala moderada de la política iraní y abogó por cierta distensión en las relaciones con Occidente y por el levantamiento de las sanciones económicas.
Al mismo tiempo, el poder real en Irán sigue concentrado en manos del Líder Supremo Alí Jameneí, quien ocupa este cargo desde 1989. Es él quien tiene la última palabra en las cuestiones estratégicas, desde el programa nuclear hasta las relaciones con los países vecinos y el apoyo a grupos armados en la región.
Un papel clave en la estructura de poder lo desempeña también el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una organización paramilitar con una influencia considerable en la economía, la seguridad y la política exterior de Irán, cuyas posiciones se han reforzado notablemente en los últimos años.
Además del presidente y el Líder Supremo, la Asamblea de Expertos, el Consejo de Guardianes de la Constitución y el sistema judicial siguen siendo centros de influencia importantes, todos ellos subordinados, de una u otra forma, al marco ideológico general de la república islámica.
Así pues, el sistema de poder iraní es multinivel y no se reduce a una sola persona o institución. Comprender el equilibrio entre estos centros de influencia resulta indispensable para analizar tanto la política interior del país como su actuación en el escenario internacional.
