La historia de una gata que su dueña dejó vivir a la intemperie tuvo continuación: el animal fue encontrado aproximadamente un mes después de haber acabado en la calle. Durante ese tiempo, la gata adelgazó considerablemente y presenta ciertos problemas de salud, aunque ahora se encuentra a salvo y bajo supervisión.
Qué le ocurrió al animal
Según los datos disponibles, la dueña de la gata tomó la decisión de echarla de casa, dejándola prácticamente a su suerte. El animal pasó cerca de un mes en la calle, lo que no pudo sino afectar su estado físico. Cuando por fin fue encontrada, era evidente que había perdido mucho peso y necesitaba atención médica.
A pesar de ello, el estado del animal se considera estable. Actualmente la gata se encuentra en un lugar seguro donde recibe los cuidados necesarios. Los detalles sobre quién exactamente encontró al animal y dónde estará en adelante no fueron precisados en el momento de la publicación.
El problema de la tenencia irresponsable de animales domésticos
Este caso vuelve a llamar la atención sobre la cuestión de la tenencia responsable de animales domésticos. Desafortunadamente, las situaciones en las que los dueños abandonan a sus mascotas y las dejan a su suerte ocurren con regularidad. Los animales que han pasado toda su vida en casa a menudo resultan no estar adaptados para sobrevivir por su cuenta en la calle: no saben encontrar comida, evitar peligros y son propensos a un agotamiento rápido.
Especialistas y protectores de animales han señalado en reiteradas ocasiones que, si un dueño ya no puede o no quiere hacerse cargo de su mascota, la decisión correcta es entregarla a un refugio o buscarle nuevos dueños, y no abandonarla en la calle por iniciativa propia. Dejar a una mascota sin supervisión puede ser no solo un acto de crueldad, sino también constituir una infracción de la legislación vigente sobre protección animal contra el maltrato.
El destino de la gata concreta de la que se habla es, por ahora, mejor de lo que podría haber sido: fue encontrada y está recibiendo ayuda. Sin embargo, este caso sigue siendo un recordatorio de que la responsabilidad sobre una mascota no desaparece junto con el deseo de tenerla.

