En Italia falleció un niño que pasó nueve años en coma tras intoxicarse con un queso elaborado con leche cruda. La tragedia comenzó cuando el pequeño tenía tan solo cuatro años.
Según los datos disponibles, el niño comió un trozo de queso fabricado con leche sin pasteurizar. Poco después su estado empeoró de forma drástica y entró en coma. A pesar de los esfuerzos de los médicos, no fue posible sacarlo del estado de inconsciencia, y permaneció entre la vida y la muerte durante nueve largos años.
La muerte del niño ha vuelto a centrar la atención en la seguridad de los productos elaborados con leche cruda. La leche sin pasteurizar y los quesos derivados de ella pueden contener bacterias peligrosas —como salmonela, escherichia coli o listeria— que representan una amenaza especial para los niños, las personas mayores y quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.
Las organizaciones médicas de numerosos países han advertido en repetidas ocasiones sobre el consumo de productos de leche cruda, especialmente en la alimentación infantil. A pesar de ello, en algunas regiones de Europa estos productos siguen vendiéndose como artículos tradicionales o «de granja» y gozan de cierta popularidad entre los consumidores que valoran los alimentos naturales.
Los detalles sobre el diagnóstico exacto, el nombre del producto y las circunstancias de la tragedia no han sido confirmados oficialmente. La noticia de la muerte del niño se difundió en medios italianos e internacionales, generando una amplia repercusión en la sociedad.
Esta historia es un recordatorio de la importancia de respetar los estándares de seguridad alimentaria y de la necesidad de informar a los padres sobre los riesgos asociados a ciertos tipos de alimentos. Los especialistas subrayan que, ante cualquier duda sobre la calidad o el origen de un alimento —especialmente productos lácteos—, es preferible evitar su consumo, sobre todo si va destinado a niños.

