Estados Unidos estudia actualizar su doctrina nuclear. Según informes de medios de comunicación, el Pentágono trabaja en una nueva estrategia que contempla ampliar las opciones de respuesta ante un ataque, incluido el uso de armas nucleares tácticas.
El principal impulso para esta revisión es el crecimiento de los arsenales nucleares de China y Rusia. Los estrategas militares estadounidenses buscan, según las informaciones disponibles, desarrollar herramientas de disuasión más flexibles que permitan responder a distintos escenarios de amenaza, no solo a un intercambio nuclear a gran escala, sino también al uso limitado de armas nucleares por parte de un adversario.
El arma nuclear táctica como elemento de disuasión
La nueva doctrina prestaría especial atención a las armas nucleares tácticas, municiones de menor potencia diseñadas para su empleo en el campo de batalla o en conflictos regionales. La incorporación de estos medios a la estrategia de respuesta podría modificar la lógica de la disuasión nuclear, haciéndola, en opinión de sus impulsores, más creíble para los potenciales adversarios.
Los críticos de este enfoque advierten habitualmente que rebajar el umbral de uso de armas nucleares puede aumentar los riesgos de escalada en lugar de reducirlos. Al mismo tiempo, los defensores de la nueva estrategia sostienen que la ausencia de una respuesta flexible hace la disuasión menos eficaz en el contexto geopolítico actual.
Contexto: el cambio en el equilibrio de poder
En los últimos años, China ha incrementado significativamente su arsenal nuclear, mientras que Rusia mantiene una retórica sobre su disposición a emplear armas nucleares en el marco de la guerra contra Ucrania. Estos factores llevan a Washington a revisar los planteamientos estratégicos formulados durante la Guerra Fría o en las primeras décadas posteriores a ella.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos no ha emitido hasta ahora ninguna confirmación oficial sobre los detalles de la nueva doctrina. La información se basa en datos de medios estadounidenses que citan fuentes propias dentro del organismo de defensa.
La cuestión de la revisión de la estrategia nuclear estadounidense sigue siendo delicada tanto en el ámbito de la política interior como por la reacción que puede generar entre los aliados de la OTAN y otros socios de Washington. Cualquier cambio en la doctrina nuclear de la mayor potencia militar del mundo tendrá inevitablemente amplias consecuencias internacionales.

