23.09.2026 — 17:55
Salud

La música heavy ayuda a soportar el dolor más tiempo

Por Ukraina Hoy 24/08/2026 4 visitas
Persona escuchando música heavy metal para soportar el dolor con auriculares puestos

El metal no solo mueve cabezas, también eleva el umbral del dolor.

Científicos han descubierto que las preferencias musicales de una persona pueden influir en cómo esta tolera el dolor. Los resultados del estudio resultaron inesperados: ni la música clásica ni las melodías relajantes son el recurso más eficaz para reducir el malestar provocado por el dolor.

Según los datos publicados por el medio tsn.ua, escuchar música pesada —en particular metal o composiciones de rock con una sonoridad potente— no atenúa la sensación de dolor en sí, pero aumenta considerablemente el tiempo durante el cual una persona es capaz de soportarlo. Es decir, no se trata de un efecto analgésico propiamente dicho, sino de un aumento del umbral de resistencia al dolor.

Qué dicen los investigadores

Los científicos subrayan la diferencia fundamental entre reducir la intensidad del dolor y la capacidad de una persona para soportarlo durante más tiempo. La música pesada parece actuar precisamente sobre este segundo factor. Los investigadores vinculan el mecanismo de este fenómeno con el estado emocional y psicológico del oyente: una sonoridad agresiva o enérgica puede elevar los niveles de adrenalina y la activación general del organismo, lo que distrae temporalmente de las señales de dolor.

Al mismo tiempo, la música relajante, a pesar de su amplia aplicación en la práctica médica y en la rehabilitación, resultó menos eficaz en este contexto precisamente en términos de duración de la resistencia al dolor. Las obras clásicas tampoco demostraron un efecto equivalente.

Implicaciones prácticas

Los resultados pueden ser de utilidad en diversos ámbitos, desde la medicina deportiva hasta los programas de rehabilitación. Si un determinado estilo musical permite a una persona soportar el malestar durante más tiempo, esto abre perspectivas para su uso como herramienta complementaria no farmacológica durante el ejercicio físico o ciertos procedimientos médicos.

Los investigadores advierten, no obstante, contra las conclusiones precipitadas. El efecto puede variar considerablemente en función de las preferencias individuales de cada persona, su experiencia musical y su estado psicológico. Lo que para un oyente representa una sonoridad estimulante, para otro puede ser una fuente de estrés y, por tanto, producir el efecto contrario.

En términos generales, el estudio subraya que la influencia de la música en el organismo es más compleja e individualizada de lo que se suele creer. Los científicos tienen previsto continuar investigando este fenómeno para comprender mejor qué características concretas de la música —el tempo, el volumen, el género o las asociaciones personales— desempeñan un papel decisivo en la formación de la resistencia al dolor.

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