El 23 de mayo de 1938, Yevhen Konovalets —líder de la Organización de Nacionalistas Ucranianos— fue asesinado en Róterdam. Este crimen por encargo, organizado por los servicios secretos soviéticos, estuvo envuelto en el misterio durante décadas. Nuevos materiales de archivo y documentos de la época permiten reconstruir los detalles de este crimen.
Una de las figuras clave en este caso es Pável Sudoplatov, agente de inteligencia soviético que ejecutó personalmente el atentado. En sus memorias, escritas en 1994, recordaba sus orígenes: «Nací en 1907 en Ucrania, en la ciudad de Melitópol, una región rica en frutas. Como todos los niños —éramos cinco en la familia— fui bautizado en la iglesia ortodoxa rusa».
Sudoplatov se convirtió en uno de los ejecutores más conocidos de las liquidaciones políticas sancionadas por el Kremlin. Fue él quien entregó a Konovalets una bomba camuflada en forma de caja de bombones, que estalló poco después del encuentro. Los detalles de la preparación y ejecución de la operación se conservan en archivos que gradualmente van siendo accesibles para los investigadores.
Entre los pormenores documentados figura el comportamiento de Konovalets en la víspera de su muerte: dejó una cruz, se lavó y extendió su pijama, lo que refleja la rutina de aquella mañana y el carácter completamente inesperado de lo que estaba por suceder. Estos detalles han sido reconstruidos a partir de testimonios y materiales conservados en archivos de instituciones europeas y ucranianas.
La muerte de Konovalets supuso un duro golpe para el movimiento nacionalista ucraniano del período de entreguerras. La OUN perdió a su fundador y principal organizador en un momento en que la situación internacional exigía una mayor consolidación de esfuerzos.
Hoy en día, los investigadores continúan analizando los materiales de aquella época —informes de los servicios secretos, publicaciones de los medios de comunicación del momento y testimonios personales— para trazar un cuadro completo de una de las liquidaciones políticas más sonadas de la era soviética. La figura de Konovalets y las circunstancias de su muerte siguen siendo una página fundamental en la comprensión de la lucha por la independencia ucraniana en el siglo XX.

