Indonesia reactiva aeropuertos tras erupción del Krakatoa
Los aeropuertos indonesios retoman operaciones tras el cierre por la erupción del volcán Krakatoa.
Las autoridades de Indonesia han reabierto varios aeropuertos que permanecían cerrados como consecuencia de la erupción del volcán Anak Krakatoa, una situación que dejó varados a aproximadamente 340.000 pasajeros en Yakarta y otras islas del archipiélago.
La expulsión de cenizas volcánicas generada por el Anak Krakatoa obligó a suspender temporalmente las operaciones en distintos aeródromos del país, provocando una importante crisis de movilidad que afectó tanto a vuelos domésticos como internacionales. La acumulación de ceniza en el espacio aéreo supone un riesgo directo para los motores de las aeronaves, lo que justificó la decisión de paralizar el tráfico aéreo en la zona afectada.
El Anak Krakatoa, cuyo nombre significa ‘Hijo del Krakatoa’, es uno de los volcanes más activos y vigilados de Indonesia. Se formó en 1927 en la caldera que dejó la devastadora explosión del Krakatoa original en 1883, considerada una de las erupciones más destructivas de la historia moderna. Desde entonces, el volcán ha registrado episodios eruptivos de forma periódica, convirtiéndose en una amenaza recurrente para la aviación y las poblaciones costeras cercanas.
Indonesia es uno de los países con mayor actividad volcánica del mundo. Su posición sobre el denominado ‘Cinturón de Fuego del Pacífico’ la convierte en un territorio especialmente expuesto a este tipo de fenómenos geológicos, que con frecuencia alteran la vida cotidiana de sus más de 270 millones de habitantes.
La reapertura de los aeropuertos ha supuesto un alivio para los cientos de miles de viajeros que llevaban horas o días a la espera de poder retomar sus desplazamientos. Las aerolíneas comenzaron a reorganizar sus vuelos para dar salida progresiva a los pasajeros acumulados, aunque las autoridades no descartaron nuevas interrupciones en caso de que la actividad volcánica se intensificara de nuevo.
Las agencias meteorológicas y los servicios de gestión de desastres de Indonesia continuaban monitorizando el comportamiento del volcán en el momento de publicarse esta información, a fin de garantizar la seguridad tanto del espacio aéreo como de las comunidades situadas en el entorno del estrecho de la Sonda, donde se ubica el Anak Krakatoa.
