El candidato del partido polaco Ley y Justicia (PiS) al cargo de primer ministro del país pidió impedir el acceso de Ucrania a la Unión Europea, vinculando esta cuestión con el conflicto de Volinia, aún sin resolver. La declaración cobró relevancia en el contexto de los prolongados debates entre Varsovia y Kiev sobre los trágicos sucesos de la Segunda Guerra Mundial.
Al adoptar esta postura, el representante del PiS condiciona efectivamente las aspiraciones de integración europea de Ucrania al reconocimiento por parte de Kiev de la interpretación polaca de la tragedia de Volinia de 1943, en la que murieron decenas de miles de civiles polacos. Kiev y Varsovia no han alcanzado hasta ahora una visión compartida de aquellos hechos, lo que sigue siendo un punto sensible en las relaciones bilaterales.
Este tipo de declaraciones por parte de políticos de la derecha polaca no es nuevo. Sin embargo, en el contexto actual, en el que Ucrania es oficialmente candidata a la adhesión a la UE y mantiene negociaciones al respecto, adquieren una resonancia política especial. Cabe señalar que las decisiones sobre la ampliación de la Unión Europea se adoptan a nivel de todos los Estados miembros, por lo que la posición de cualquier país, incluida Polonia, puede desempeñar un papel importante en este proceso.
La parte ucraniana ha subrayado en repetidas ocasiones su disposición al diálogo sobre la historia compartida, insistiendo al mismo tiempo en que las cuestiones de integración europea no deben supeditarse a la resolución de disputas históricas. Kiev no ha emitido hasta el momento una reacción oficial ante la declaración concreta del candidato del PiS.
Cabe destacar que el partido Ley y Justicia se encuentra actualmente en la oposición: el gobierno polaco está encabezado por una coalición liderada por Donald Tusk. Por consiguiente, la postura expresada refleja la visión de un grupo opositor, y no el curso oficial de Varsovia respecto a la adhesión de Ucrania a la UE.
El tema de Volinia sigue siendo sensible tanto para la sociedad polaca como para la ucraniana. Ambos países coinciden en la necesidad de honrar la memoria de las víctimas, pero difieren en las valoraciones jurídicas y políticas de aquellos hechos. Los expertos advierten que la instrumentalización de este tema en la retórica electoral actual podría complicar aún más un diálogo bilateral ya de por sí difícil.

