Un nuevo estudio científico arroja luz sobre una de las quejas más frecuentes entre las personas con sobrepeso: por qué engordan a pesar de comer exactamente lo mismo que conocidos más delgados. La respuesta, según se ha descubierto, puede estar no en el plato, sino en los hábitos de sueño.
Los investigadores han determinado que las personas acostumbradas a acostarse tarde y levantarse tarde tienden a ganar peso incluso con una dieta idéntica a la de los «madrugadores». Este fenómeno está relacionado con características del metabolismo que dependen directamente del reloj biológico interno del organismo: los ritmos circadianos.
El momento en que se come importa
Los investigadores descubrieron que el organismo asimila los mismos alimentos de manera diferente según la hora en que se consumen. En las personas con horarios de sueño tardíos, la mayor parte de las calorías se ingiere durante las horas de la tarde y la noche, precisamente cuando el metabolismo se ralentiza de forma natural. Esto provoca que las grasas y los carbohidratos se procesen peor y se acumulen con mayor facilidad en el organismo.
Además, el horario tardío altera con frecuencia el equilibrio de las hormonas que regulan el apetito, en particular la leptina y la ghrelina. Por ello, los «noctámbulos» pueden sentir más hambre a lo largo del día y tener dificultades para controlar las porciones, sin llegar a ser conscientes de ello.
Qué recomiendan los especialistas
Los científicos subrayan que no se trata de fuerza de voluntad ni de falta de disciplina. El cronotipo —es decir, la tendencia natural de una persona hacia un horario temprano o tardío— está determinado en gran medida por la genética. Sin embargo, una corrección gradual de la hora de acostarse y trasladar las comidas principales a la primera mitad del día pueden influir de manera significativa en el metabolismo y ayudar a controlar el peso.
Los investigadores también destacan la importancia de la regularidad: el organismo digiere y asimila mejor los nutrientes cuando la comida llega aproximadamente a la misma hora cada día.
Los resultados del estudio recuerdan que, en materia de salud y peso, no solo importa la composición de la dieta, sino también cuándo come y duerme cada persona. Según los autores del trabajo, tener en cuenta los ritmos biológicos del organismo puede convertirse en una herramienta adicional importante en la lucha contra la obesidad.

