24.10.2026 — 12:33
Mundo

El accidente radiactivo con cesio-137 que devastó Brasil

Por Ukraina Hoy 24/10/2026 2 visitas
Zona contaminada durante el accidente radiactivo Goiânia con cesio-137 en Brasil en 1987

El cesio-137 robado de una clínica abandonada desató una tragedia radiactiva sin precedentes en Brasil.

En 1987, en la ciudad brasileña de Goiânia, una pequeña cápsula metálica de color azul brillante desencadenó el mayor accidente radiactivo jamás registrado en América Latina. Lo que comenzó como un hallazgo casual terminó por contaminar a cientos de personas y convertirse en una tragedia que marcó para siempre a familias enteras.

Todo empezó cuando unos recolectores de chatarra encontraron una unidad de radioterapia abandonada en las ruinas de una clínica médica. En su interior había una cápsula que contenía cesio-137, un material altamente radiactivo. Sin conocer el peligro que representaba, la desmantelaron y vendieron sus partes como chatarra. La cápsula llegó así a manos de un desguazador que, fascinado por el inquietante brillo azulado que emitía el material, la compartió con familiares y vecinos como si se tratara de una curiosidad.

Una familia en el centro de la tragedia

Uno de los testimonios más desgarradores es el de quienes vivieron el accidente desde dentro. El hermano de uno de los afectados adquirió la cápsula sin sospechar en absoluto su naturaleza radiactiva. La sustancia brillante llamó la atención de niños y adultos por igual, que llegaron a untársela en la piel, maravillados por su resplandor. Nadie supo hasta semanas después que esa luminosidad era la señal de un peligro mortal.

Cuando las autoridades sanitarias lograron identificar el origen de los primeros síntomas —náuseas, quemaduras internas y lesiones graves—, el material ya había circulado por múltiples manos y hogares. La respuesta de emergencia movilizó a equipos especializados en toda la región y obligó a descontaminar zonas residenciales, vehículos y objetos personales.

El balance final fue devastador: cuatro personas murieron a causa de la exposición directa al cesio-137, y más de 200 resultaron contaminadas en distintos grados. Decenas de propiedades tuvieron que ser demolidas o sometidas a procesos de descontaminación exhaustivos. El accidente de Goiânia fue clasificado por el Organismo Internacional de Energía Atómica en el nivel 5 de la escala INES, convirtiéndose en uno de los episodios de contaminación radiactiva más graves de la historia fuera de una instalación nuclear.

Décadas después, los supervivientes y sus familias siguen cargando con las secuelas físicas y psicológicas de aquel hallazgo aparentemente inocente. La historia de la cápsula azul de Goiânia continúa siendo un recordatorio de los riesgos asociados al manejo inadecuado de materiales radiactivos y de la importancia de los protocolos de seguridad en instalaciones médicas.

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