Rusia ataca con un dron la sede del servicio secreto de Ucrania
Rusia lanza un dron contra el cuartel general del servicio secreto de Ucrania en Kiev.
Un dron ruso impactó este martes contra la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en Kiev, en lo que las autoridades ucranianas calificaron como un ataque deliberado contra las estructuras de inteligencia del país. El golpe representa una escalada notable en la guerra que Rusia mantiene contra Ucrania desde febrero de 2022.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, confirmó el ataque y subrayó que el objetivo era preciso: el dron iba dirigido, según sus propias palabras, «directamente a la oficina del jefe» del SBU, Oleksander Poklad. Zelenski no ofreció detalles adicionales sobre daños materiales ni posibles víctimas, pero sí prometió que el ataque tendría «una respuesta».
Un blanco de alto valor estratégico
El SBU es el principal organismo de inteligencia y contrainteligencia de Ucrania, heredero del KGB soviético. Su sede en Kiev constituye uno de los centros neurálgicos de la seguridad del Estado ucraniano, por lo que un ataque directo contra sus instalaciones tiene un significado político y simbólico considerable, más allá del daño físico que pudiera haber causado.
El uso de drones como arma ofensiva se ha convertido en una constante en el conflicto. Rusia ha intensificado en los últimos meses sus ataques con drones de largo alcance sobre la capital ucraniana y otras ciudades, apuntando tanto a infraestructuras críticas como a objetivos militares y de seguridad.
Zelenski promete represalia
El mandatario ucraniano no especificó en qué consistiría la respuesta prometida, algo habitual en sus declaraciones públicas cuando se trata de operaciones que implican sensibilidad estratégica. No obstante, sus palabras dejan entrever que Kiev no tiene intención de dejar el ataque sin consecuencias.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto. Este nuevo episodio llega en un momento en que las negociaciones de paz siguen bloqueadas y los frentes militares permanecen activos en el este y sur de Ucrania. Por el momento, ni Moscú ni ningún portavoz ruso oficial se había pronunciado públicamente sobre el ataque en el momento de publicarse esta información.
Las autoridades ucranianas continúan investigando las circunstancias exactas del impacto y trabajan para reforzar la protección de los edificios gubernamentales en la capital.
