El 21 de agosto, Kiev vive en modo de luto. Las autoridades municipales han declarado este día jornada de remembranza en honor a las víctimas del último ataque ruso, que se ha cobrado la vida de al menos 12 personas.
La decisión de proclamar el Día de Luto se tomó tras el golpe enemigo, que causó nuevas bajas entre la población civil de la capital. En virtud de esta resolución, los actos públicos programados en la ciudad han sido cancelados en señal de respeto hacia los fallecidos y sus familias.
La ciudad se despide de sus muertos
Doce vidas humanas: ese es el precio del último ataque contra Kiev. Entre los fallecidos se encuentran residentes civiles de la ciudad. Las autoridades capitalinas piden a los ciudadanos que se abstengan de cualquier actividad de ocio y rindan homenaje a las víctimas de la tragedia.
Estos días de luto no se proclaman por primera vez en la capital ucraniana desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. Cada vez, la ciudad se detiene para honrar a quienes han perdido la vida a causa de los bombardeos.
Contexto: los ataques continúan
Los ataques rusos contra Kiev y otras ciudades de Ucrania no cesan a pesar de la presión internacional y la condena de la comunidad mundial. Cada nuevo ataque deja tras de sí víctimas civiles y destrucción de infraestructuras.
Las autoridades de la capital siguen instando a los habitantes a respetar las normas de seguridad, a responder con prontitud a las alertas aéreas y a permanecer en los refugios ante cualquier peligro. Los servicios de rescate y el personal médico trabajan en régimen de máxima alerta.
Los detalles del ataque, incluidos el tipo de armamento utilizado y las zonas concretas afectadas, están siendo confirmados. La información oficial proviene de la administración militar municipal y de los servicios correspondientes a medida que avanzan las operaciones de rescate.
El 21 de agosto, Kiev no celebra ni festeja: la ciudad inclina la cabeza ante la memoria de los doce cuyas vidas arrebató la guerra.

