El nuevo gobierno de Bulgaria ha anunciado que el país dejará de enviar armas a Ucrania desde sus reservas estatales, una decisión que marca un cambio en la política de Sofía hacia Kyiv.
El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa búlgaro, Dimitar Stoyanov, quien afirmó que Bulgaria ya no planea entregar más armamento al ejército ucraniano. Según explicó, los arsenales del país se encuentran por debajo del nivel mínimo necesario.
Stoyanov también defendió la necesidad de buscar una solución negociada a la guerra y sostuvo que el conflicto no puede resolverse únicamente en el campo de batalla.
La medida afecta a los suministros directos procedentes de las reservas estatales. Sin embargo, no implica necesariamente el fin de la llegada de munición o material búlgaro a Ucrania, ya que no bloquea las exportaciones comerciales de la industria de defensa del país.
Este punto es clave porque Bulgaria ya utilizó en el pasado una fórmula similar. Durante los primeros años de la invasión rusa a gran escala, Sofía afirmaba oficialmente que no enviaba armas a Ucrania de forma directa, mientras munición búlgara llegaba a Kyiv a través de intermediarios europeos, como Polonia y Chequia.
Bulgaria es miembro de la Unión Europea y de la OTAN, y cuenta con una industria militar importante, especialmente en la producción de munición de calibre soviético. Este tipo de armamento fue especialmente necesario para Ucrania durante las primeras fases de la guerra.
En 2024 y 2025, Bulgaria sí proporcionó ayuda militar a Ucrania, incluyendo misiles antitanque, vehículos blindados, morteros, artillería y otros equipos.
El cambio llega con el nuevo gobierno liderado por Rumen Radev, quien ha defendido una línea más favorable a las negociaciones y ha criticado el envío continuado de armas a Ucrania. Aun así, Bulgaria mantiene vigente un acuerdo bilateral de seguridad con Ucrania firmado en marzo de 2026 y con una duración prevista de diez años.
Para Kyiv, la decisión significa que podría reducirse la ayuda militar oficial procedente de los arsenales búlgaros. Sin embargo, el sector privado de defensa aún podría seguir exportando material mediante contratos comerciales o a través de países socios.
En la práctica, la medida parece tener también una lectura interna. Parte de la sociedad búlgara se opone a financiar el envío de armas a Ucrania, y el nuevo gobierno busca responder a ese sector sin cerrar por completo la puerta a la cooperación industrial y de seguridad con Kyiv.
Por eso, la decisión de Sofía no debe interpretarse necesariamente como una ruptura total con Ucrania, sino como una limitación de los envíos estatales directos y un mensaje político dirigido tanto al exterior como al electorado búlgaro.

