Mijailo Purishev, voluntario conocido por su ayuda a los habitantes de Mariúpol ocupado, partió voluntariamente hacia Moscú el 17 de agosto de 2026. Según sus propias declaraciones, la causa fue la intimidación directa por parte de los servicios de inteligencia rusos.
Qué ocurrió
Según el medio Ukrainska Pravda, el FSB de Rusia amenazó con movilizar al hijo del voluntario en las filas del ejército ruso y enviarlo a combatir contra Ucrania. La condición era inequívoca: Purishev debía aceptar colaborar con el servicio de inteligencia. El hombre se negó a cumplir las exigencias de los reclutadores, pero finalmente decidió viajar personalmente a Rusia para intentar proteger a su hijo.
Los detalles de las negociaciones con el FSB, así como la forma en que el servicio de inteligencia llegó hasta el voluntario y su familia, no han sido divulgados públicamente. Las circunstancias de la estancia de Purishev en Moscú y su suerte posterior eran desconocidas en el momento de la publicación.
Contexto
Mijailo Purishev alcanzó amplia notoriedad gracias a sus viajes a Mariúpol durante y después de su ocupación por las fuerzas militares rusas. La actividad voluntaria en zonas de conflicto atrae con frecuencia la atención de las estructuras de inteligencia del país agresor, que intenta utilizar a estas personas en beneficio propio.
El caso de Purishev no es el primer hecho documentado de intentos del FSB de reclutar a ciudadanos ucranianos mediante presión sobre sus seres queridos, en particular familiares que se encuentran en territorios bajo control ruso o que poseen ciudadanía de la Federación Rusa. Los métodos de chantaje con amenaza de movilización forzosa ya habían sido registrados anteriormente, aunque cada caso presenta sus propias particularidades.
La situación permanece abierta: lo que le ocurre al voluntario y a su hijo no ha sido confirmado oficialmente. La redacción de Ukrainska Pravda publicó el artículo a partir de la información proporcionada por el propio Purishev antes de su partida.
Este caso vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de los voluntarios y activistas civiles que trabajan en zonas de conflicto armado o mantienen contacto con personas en territorios ocupados. Los defensores de derechos humanos han instado en reiteradas ocasiones a las autoridades ucranianas a reforzar el apoyo a estas personas y a desarrollar mecanismos de protección frente a este tipo de presión ejercida por servicios de inteligencia extranjeros.

