En la zona de combates activos de la región de Donetsk permanecen actualmente alrededor de 12.000 civiles. Así lo informó la Administración Militar Regional (AMR) de Donetsk.
La situación en los distritos de primera línea de la región sigue siendo extremadamente difícil. A pesar de los constantes llamamientos a evacuar, una parte de los residentes locales se niega a abandonar sus hogares, incluso encontrándose en las inmediaciones de la línea de contacto.
La evacuación continúa, pero no todos aceptan marcharse
Las autoridades recuerdan regularmente a los habitantes de los territorios de primera línea el peligro crítico que supone permanecer en la zona de combates. Los bombardeos sobre zonas residenciales, los daños a la infraestructura y la ausencia de servicios básicos —electricidad, suministro de agua, atención médica— hacen que las condiciones de vida sean insoportables. Sin embargo, una parte de la población elige conscientemente quedarse, con frecuencia debido a la avanzada edad, la imposibilidad de desplazarse o la negativa a abandonar sus bienes y propiedades.
La AMR de Donetsk continúa organizando la evacuación forzosa de familias con niños desde las localidades más peligrosas. De acuerdo con la legislación vigente, la presencia de menores de edad en zonas de combate está prohibida.
La cifra refleja la magnitud del problema
El dato de 12.000 civiles que permanecen en la línea de fuego evidencia el verdadero desafío al que se enfrentan los servicios de rescate y las autoridades locales. La coordinación de las rutas de evacuación en condiciones de bombardeos activos exige importantes recursos y la labor de voluntarios y rescatistas que arriesgan su vida.
La región de Donetsk sigue siendo una de las más afectadas de Ucrania a consecuencia de la invasión a gran escala de Rusia. Los combates no cesan aquí desde febrero de 2022, y en algunas zonas desde 2014. La presión constante en el frente provoca que la línea de contacto se desplace gradualmente, abarcando nuevas localidades.
Las autoridades instan a los habitantes que aún se encuentran en zonas peligrosas a utilizar las rutas de evacuación organizadas y a solicitar ayuda a las administraciones locales o a las líneas de atención telefónica. La demora, subraya la AMR, supone una amenaza directa para la vida.

