¿Saboteará Xi Jinping la cumbre Trump-Putin?
Xi Jinping podría interferir en las negociaciones entre Trump y Putin.
La posible cumbre trilateral entre los líderes de Estados Unidos, Rusia y China está en entredicho. Según fuentes consultadas, Pekín podría no respaldar el formato de negociaciones impulsado por Donald Trump y Vladímir Putin, y prefiere actuar según sus propias condiciones.
China no tiene prisa por sumarse a iniciativas ajenas
Xi Jinping evita tradicionalmente participar en formatos de negociación que se articulan sin su intervención directa. China sigue su propia lógica diplomática y no tiene interés en aparecer como socio menor en ningún diálogo trilateral, especialmente si la agenda la fijan otros.
Pekín tiene su propia visión del orden internacional. La parte china ha subrayado en reiteradas ocasiones que apuesta por un mundo multipolar y por decisiones adoptadas mediante consenso, no bajo la presión de acuerdos bilaterales entre Washington y Moscú.
Las razones detrás del rechazo de Pekín
Los analistas señalan varios factores clave. En primer lugar, China no quiere verse arrastrada a una situación en la que se espere de ella concesiones concretas o el respaldo a posturas que contradicen sus intereses. En segundo lugar, participar en una cumbre según el guion de Trump podría interpretarse dentro del país como una señal de debilidad.
Además, las relaciones entre Pekín y Washington siguen tensas a causa de las disputas comerciales y la cuestión de Taiwán. En ese contexto, Xi Jinping difícilmente aceptará un formato que la parte estadounidense pueda presentar como un éxito diplomático propio.
¿Es posible una cumbre sin China?
Si Pekín rechaza participar o impone sus propias condiciones, la idea de una reunión trilateral en el más alto nivel podría no celebrarse en el formato previsto. Al mismo tiempo, tanto Estados Unidos como Rusia tienen interés en que China esté presente en la mesa de negociaciones, aunque sea de forma simbólica.
La situación sigue abierta. Los canales diplomáticos entre los tres países continúan activos, pero por el momento no hay acuerdos concretos sobre la fecha, el lugar ni el orden del día de una posible cumbre. Pekín, al parecer, no tiene prisa, y eso en sí mismo es una señal para ambos socios.
