EE. UU. se prepara para operaciones militares cerca de la Luna
El Pentágono extiende su presencia estratégica hasta las proximidades de la Luna.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, instó a las fuerzas armadas estadounidenses a ampliar su horizonte de preparación combativa hasta el espacio circunlunar. Según sus palabras, las realidades actuales exigen que el ejército esté listo para posibles conflictos no solo en la órbita terrestre, sino también mucho más allá.
La declaración de Caine refleja la creciente atención del mando militar estadounidense hacia el denominado espacio cislunar —la región comprendida entre la Tierra y la Luna—, que cada vez más se considera una zona de importancia estratégica. El desarrollo de la astronáutica comercial y estatal, así como la intensificación de los programas espaciales de otros países, convierten esta región en un potencial escenario de rivalidad geopolítica.
Nuevos desafíos para las fuerzas espaciales
Las declaraciones del general reflejan una tendencia general en los planteamientos del Pentágono sobre seguridad espacial. En los últimos años, Estados Unidos ha desarrollado activamente la Fuerza Espacial como rama independiente de sus fuerzas armadas, y la protección de la infraestructura satelital y la libertad de acción en el espacio se han convertido en elementos indisociables de la estrategia de defensa del país.
La transición del espacio orbital al espacio circunlunar supone un nivel de complejidad cualitativamente nuevo: mayores distancias, retardos en las comunicaciones y exigencias significativamente más elevadas en materia de logística y autonomía operativa. Por el momento, no se han hecho públicos detalles concretos sobre planes, plazos ni volúmenes de financiación para dichos programas.
Cabe señalar que declaraciones de este tipo, realizadas al más alto nivel del mando militar, suelen preceder a cambios doctrinales oficiales o a incrementos del gasto en las áreas correspondientes. Al mismo tiempo, pueden servir como señal tanto para aliados como para potenciales adversarios sobre las intenciones de Washington en materia de seguridad espacial.
La actividad de Estados Unidos en este ámbito se produce en el contexto del programa Artemis, que prevé el regreso de astronautas estadounidenses a la Luna, así como en el marco del avance de los programas espaciales de China y Rusia, que también declaran ambiciones lunares. La confluencia de intereses civiles y militares en el espacio circunlunar hace que la cuestión de su estatus jurídico y su seguridad sea cada vez más urgente para la comunidad internacional.
La declaración del general Caine, pese a su brevedad, es una confirmación más de que el espacio ha dejado de ser un ámbito exclusivamente científico o comercial y se incorpora con paso firme a la agenda de la política global de seguridad.
