Forest City: la ciudad fantasma que se convirtió en refugio de estafadores

Vista aérea de Forest City Malasia, ciudad fantasma abandonada convertida en refugio de estafadores
El ambicioso proyecto inmobiliario de Forest City en Malasia terminó convirtiéndose en escenario de fraudes y crimen organizado.

Lo que iba a ser una de las apuestas urbanísticas más ambiciosas del sudeste asiático se ha convertido en un símbolo de promesas incumplidas y de cómo los grandes vacíos pueden atraer usos muy distintos a los previstos. Forest City, el megaproyecto inmobiliario levantado en Malasia con capital chino, prometía ser un paraíso moderno para cientos de miles de personas. Hoy, sus rascacielos permanecen en su mayoría vacíos y su nombre aparece vinculado a redes de estafa y actividades ilegales.

Un proyecto nacido para ser ciudad modelo

Forest City fue concebido como una ciudad inteligente y sostenible construida sobre cuatro islas artificiales en el estado de Johor, al sur de Malasia, cerca de la frontera con Singapur. El desarrollo, impulsado por la promotora china Country Garden, estaba orientado principalmente a compradores procedentes de China continental y se vendía como una oportunidad de vida exclusiva en el trópico.

La ciudad fue diseñada para albergar a 700.000 personas, con viviendas, centros comerciales, oficinas y espacios verdes. Sin embargo, la combinación de restricciones impuestas por el gobierno chino a la salida de capitales, la pandemia de COVID-19 y las dificultades económicas de la propia promotora frenaron drásticamente la llegada de residentes. El resultado es un entorno urbano casi desierto, con bloques de apartamentos construidos pero deshabitados.

El vacío que llenaron otros

Según informaciones recogidas por la BBC, la falta de población y de control efectivo sobre los espacios convirtió a Forest City en un entorno propicio para actividades ilícitas. La ciudad ha sido señalada como escenario de operaciones fraudulentas, en las que grupos organizados habrían utilizado sus instalaciones para llevar a cabo estafas, especialmente del tipo conocido como pig butchering o scam romántico, que combina engaños sentimentales con fraudes de inversión.

Este fenómeno no es exclusivo de Forest City. En la región del sudeste asiático, varios complejos construidos y posteriormente abandonados o infrautilizados han sido aprovechados por organizaciones criminales que encuentran en el anonimato y la escasa vigilancia el ambiente ideal para operar.

Las autoridades malayas han reconocido los problemas asociados al proyecto y han anunciado medidas para intentar reactivar la zona, incluyendo nuevas políticas para atraer inversión extranjera y residentes. No obstante, el futuro de Forest City sigue siendo incierto, y lo que nació como un sueño de ciudad del futuro afronta hoy una realidad muy alejada de sus folletos promocionales.

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