El Museo del Louvre de París ha vuelto a abrir al público la Galería de Apolo —una de sus salas más célebres— tras nueve meses de cierre forzoso provocado por el robo ocurrido el año pasado.
La galería, considerada uno de los interiores más suntuosos del museo, ha retomado su actividad, aunque ya sin las joyas de la corona francesa que antes constituían su pieza central. La dirección del Louvre ha decidido trasladar estas reliquias a otra sala donde, según la administración, cuentan con un nivel de protección más seguro.
De este modo, los visitantes pueden volver a admirar el espléndido decorado de la Galería de Apolo: sus techos pintados, los elementos dorados y las obras de arte que adornan el espacio. Sin embargo, la colección de las insignias reales francesas, que tradicionalmente se custodiaba aquí, se expone ahora en otro lugar del museo.
El robo cometido el año pasado obligó al museo a cerrar la galería durante un largo período para llevar a cabo las comprobaciones necesarias y reforzar el sistema de seguridad. Durante nueve meses permanecieron inaccesibles al público en general estos espacios que cada año atraen a millones de turistas de todo el mundo.
El Louvre es uno de los museos de arte más grandes y visitados del planeta. La Galería de Apolo, construida en el siglo XVII, es considerada un modelo del arte francés de la época de Luis XIV y posee un considerable valor cultural e histórico. Aquí se custodiaban tradicionalmente la corona, el cetro y otros objetos vinculados a los monarcas franceses.
El nuevo emplazamiento de las joyas reales, según ha declarado la dirección del museo, tiene como objetivo impedir que se repitan incidentes similares. El Louvre no ha revelado públicamente los detalles sobre la nueva ubicación ni sobre las medidas de seguridad adoptadas.
La reapertura de la galería ha supuesto un acontecimiento relevante para el patrimonio cultural francés y para los millones de amantes del arte que esperaban poder visitar de nuevo este singular espacio.

