En Ucrania vuelve a crecer la preocupación por la presencia del mosquito tigre asiático, una especie invasora que se reconoce fácilmente por su color negro con franjas blancas en el cuerpo y en las patas. A diferencia de otros mosquitos comunes, puede estar activo también durante el día, lo que aumenta el riesgo de picaduras en parques, jardines, zonas húmedas o patios.
El peligro no está en la picadura en sí, sino en la capacidad de este insecto para actuar como transmisor de varias infecciones virales. El mosquito tigre, conocido científicamente como Aedes albopictus, puede estar relacionado con la propagación de enfermedades como el dengue, el chikungunya y el virus del Zika.
En caso de infección, los síntomas pueden incluir fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor muscular y articular, cansancio, erupciones en la piel o malestar general. En situaciones poco frecuentes, algunas enfermedades transmitidas por mosquitos pueden afectar al sistema nervioso y provocar complicaciones graves, como meningitis, encefalitis, debilidad muscular o incluso parálisis.
Los especialistas recomiendan no entrar en pánico, pero sí tomar medidas de prevención. Este mosquito suele reproducirse en pequeñas acumulaciones de agua estancada, como cubos, macetas, neumáticos viejos, bebederos de animales, barriles o recipientes abandonados.
Para reducir el riesgo, se aconseja eliminar el agua acumulada cerca de las viviendas, usar mosquiteras, aplicar repelente, vestir ropa que cubra brazos y piernas en zonas de riesgo y prestar atención a la aparición de síntomas después de una picadura.
Si tras una picadura aparece fiebre alta, dolor fuerte de cabeza, erupción, dolor en las articulaciones o debilidad inusual, lo más recomendable es consultar con un médico y evitar la automedicación.

