Corea del Sur exige 32,5 millones a Pyongyang por derribo de oficina
Corea del Sur reclama 32,5 millones de dólares a Pyongyang por la demolición de la sede de enlace conjunta.
El gobierno de Corea del Sur ha presentado una reclamación formal por valor de 32,5 millones de dólares a Corea del Norte como compensación por la demolición de la oficina de enlace intercoreana situada en Kaesong, destruida en 2020 por orden de Pyongyang.
La dependencia, que había sido construida con el objetivo de facilitar el diálogo y fomentar las relaciones bilaterales entre ambos países, fue volada por los norcoreanos alegando que se había vuelto «inútil». La destrucción del edificio supuso un duro golpe simbólico para las esperanzas de acercamiento entre las dos Coreas, que comparten una frontera sellada desde el final de la Guerra de Corea a principios de la década de 1950.
Un gesto con fuerte carga simbólica
La oficina de enlace había sido inaugurada en 2018 como fruto de un período de relativa distensión diplomática en la península coreana. Su destrucción, apenas dos años después, marcó un punto de inflexión en las relaciones intercoreanas y fue interpretada en Seúl como un acto deliberadamente hostil por parte del régimen de Kim Jong-un.
La reclamación presentada ahora por las autoridades surcoreanas busca establecer una responsabilidad económica concreta ante lo que Seúl considera un daño material injustificado. La cifra exigida, 32,5 millones de dólares, correspondería al coste de la infraestructura destruida.
Pyongyang, por su parte, no ha emitido ninguna respuesta pública conocida a esta reclamación, algo habitual en la dinámica de comunicación del régimen norcoreano, que suele ignorar o rechazar de plano las iniciativas procedentes del Sur.
Tensión persistente en la península
Este episodio se enmarca en un contexto de relaciones profundamente deterioradas entre Seúl y Pyongyang. En los últimos años, Corea del Norte ha intensificado sus pruebas de misiles balísticos y ha mantenido una postura de aislamiento diplomático, lo que ha dificultado cualquier intento de diálogo sostenido.
La reclamación económica surcoreana tiene escasas posibilidades prácticas de prosperar en el corto plazo, dado que no existen mecanismos legales internacionales vinculantes que obliguen a Corea del Norte a responder. Sin embargo, desde el punto de vista político, el gesto refuerza la posición de Seúl, que deja constancia formal del perjuicio sufrido y mantiene viva la cuestión en la agenda diplomática regional.
La situación continúa siendo uno de los focos de tensión más monitorizados en el este de Asia, con implicaciones que van más allá de la relación bilateral y afectan a potencias como Estados Unidos, China y Japón.
