El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, anunció la habilitación de un pabellón específico destinado a la ejecución mediante ahorcamiento de personas condenadas por actos de terrorismo. La medida representa un paso concreto hacia la aplicación de la pena de muerte en Israel, un debate que lleva décadas abierto en el país.
Ben Gvir fue directo en su posicionamiento público sobre la iniciativa: «nuestros terroristas solo merecen una cosa: la muerte en la horca», declaró el ministro, quien lidera el partido de extrema derecha Otzma Yehudit y es una de las figuras más controvertidas del actual gobierno de Benjamín Netanyahu.
Un debate histórico en Israel
Israel cuenta con la pena de muerte en su legislación, pero su aplicación ha sido extraordinariamente excepcional a lo largo de su historia. El único caso documentado de ejecución judicial en el Estado de Israel fue el del oficial nazi Adolf Eichmann, ahorcado en 1962 tras ser juzgado por crímenes contra la humanidad cometidos durante el Holocausto.
Desde entonces, ningún tribunal israelí ha llevado a cabo una ejecución, aunque la posibilidad legal existe para crímenes considerados de extrema gravedad, incluyendo ciertos actos de terrorismo con resultado de muerte. La propuesta de Ben Gvir busca, precisamente, ampliar y activar de forma más sistemática ese marco legal.
Contexto político y reacciones
El anuncio llega en un momento de máxima tensión en la región, marcado por el conflicto en Gaza y un clima político interno en Israel en el que las posiciones más duras en materia de seguridad han ganado protagonismo dentro de la coalición gubernamental.
La habilitación de esta instalación de ahorcamiento no ha estado exenta de polémica. Organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición israelí han cuestionado tanto la legalidad como la conveniencia de la medida, advirtiendo sobre los riesgos que conlleva ampliar el uso de la pena capital en un contexto judicial y político tan polarizado.
Ben Gvir, no obstante, ha defendido la iniciativa como una respuesta necesaria frente a lo que considera una amenaza existencial. La puesta en marcha del pabellón, según el ministro, enviaría un mensaje claro de disuasión a quienes planeen ataques contra ciudadanos israelíes.
Por el momento, no se han dado a conocer detalles sobre procesos judiciales en curso que pudieran derivar en la aplicación de esta medida de forma inmediata.

