Rusia considera Moldavia como su próximo objetivo estratégico tras Ucrania y tiene intención de convertirla en una plataforma para ejercer presión sobre los países europeos. Así lo revela una investigación del medio estadounidense The New York Times.
Según los periodistas, Moscú busca establecer el control sobre el sur de Ucrania, entre otros motivos para obtener acceso terrestre directo a Moldavia. Esto permitiría a Rusia utilizar el territorio moldavo como palanca de presión tanto sobre Kiev como sobre las capitales occidentales.
Moldavia como elemento de una estrategia más amplia
De acuerdo con los materiales del NYT, los planes del Kremlin no se limitan exclusivamente a Ucrania. Moldavia, según la valoración del medio, es considerada por el liderazgo ruso como un eslabón clave en la proyección de poder hacia Europa Central y Occidental. Establecer influencia sobre este país abriría a Rusia nuevas posibilidades para desestabilizar la región.
Cabe señalar que en el este de Moldavia existe desde hace mucho tiempo la república prorusa no reconocida de Transnistria, donde están estacionadas tropas rusas. Este factor hace al país especialmente vulnerable en el contexto de la guerra en curso en Ucrania.
The New York Times no revela todos los detalles de las fuentes en las que se basa la investigación, por lo que las valoraciones expuestas deben interpretarse dentro del contexto general del panorama informativo del conflicto.
Reacción y contexto
Moldavia ha avanzado de forma sostenida en los últimos años hacia la integración europea. En 2022, el país obtuvo el estatus de candidato a la membresía en la Unión Europea, lo que generó una reacción negativa por parte de Moscú. Chisinau ha acusado en reiteradas ocasiones a Rusia de intentar interferir en sus asuntos internos y de desestabilizar la situación sociopolítica del país.
En el contexto de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania, en curso desde febrero de 2022, las preocupaciones sobre la seguridad de Moldavia han aumentado considerablemente, tanto entre los propios moldavos como entre los socios occidentales del país.
El reportaje de The New York Times se suma al debate general sobre los objetivos a largo plazo de Moscú en el espacio postsoviético y recuerda que la guerra entre Rusia y Ucrania tiene consecuencias que van mucho más allá de los dos países implicados.

