Los océanos del planeta registraron en junio su temperatura superficial más alta jamás documentada para ese mes, según los datos publicados por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea. El calentamiento sin precedentes combina los efectos del cambio climático con los de un fenómeno de El Niño cuya intensidad, según los expertos, podría alcanzar niveles no vistos en décadas.
Copernicus, que lleva años monitorizando las variables climáticas del planeta mediante satélites y modelos de datos, ha alertado de que este nuevo máximo histórico no es un hecho aislado, sino la expresión de una tendencia sostenida de calentamiento de los mares. Las temperaturas superficiales del océano llevan meses encadenando anomalías al alza, y el mes de junio ha consolidado esa dinámica con cifras récord.
El Niño, un factor determinante
El fenómeno de El Niño, que consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, está amplificando el efecto del cambio climático sobre los océanos. Según las previsiones recogidas por Copernicus, la intensidad de este episodio de El Niño podría situarse entre las más elevadas registradas en las últimas décadas, lo que tendría implicaciones directas sobre los patrones climáticos a escala global.
Este tipo de fenómeno suele asociarse con alteraciones en las precipitaciones, sequías e inundaciones en distintas regiones del mundo, así como con un incremento adicional de las temperaturas globales durante los meses en que se desarrolla con mayor fuerza.
Un reflejo del cambio climático
Los científicos de Copernicus subrayan que el récord de temperatura oceánica registrado en junio no puede entenderse de forma aislada del cambio climático antropogénico. El calentamiento progresivo de los mares tiene consecuencias directas sobre los ecosistemas marinos, el nivel del mar y la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos.
Los océanos actúan como reguladores del clima del planeta al absorber grandes cantidades de calor y dióxido de carbono. Sin embargo, este papel amortiguador tiene límites, y el aumento sostenido de las temperaturas marinas constituye una señal de alerta para la comunidad científica internacional.
Los datos de Copernicus forman parte del programa europeo Copernicus, financiado por la Comisión Europea, y están disponibles de forma abierta para investigadores y organismos públicos de todo el mundo.

