El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha incluido más de treinta universidades e institutos científicos rusos en una lista especial de instituciones que representan una amenaza potencial para la seguridad nacional del país. Así lo informa Ukrpravda citando los datos correspondientes.
En la denominada «lista negra» del Pentágono figuran 31 universidades y centros científicos rusos. El departamento militar estadounidense elabora este tipo de listas con el objetivo de limitar la cooperación académica y científico-técnica con organizaciones que puedan estar vinculadas a programas militares o de inteligencia de estados extranjeros.
Qué implica aparecer en la lista del Pentágono
La inclusión en la lista de amenazas para la seguridad nacional de Estados Unidos suele conllevar una serie de consecuencias prácticas. En particular, las universidades, centros de investigación y empresas estadounidenses reciben una señal de alerta para actuar con cautela a la hora de establecer cualquier forma de colaboración con dichas instituciones. Además, esto puede dificultar el acceso a becas estadounidenses o a tecnologías para los estudiantes e investigadores vinculados a los centros mencionados.
Esta práctica no es nueva para el departamento de defensa estadounidense. Con anterioridad, se elaboraron listas similares en relación con universidades chinas que, a juicio del Pentágono, están estrechamente vinculadas a programas de desarrollo de armamento o a actividades de los servicios de inteligencia.
En el contexto de la invasión a gran escala de Rusia contra Ucrania y las severas sanciones impuestas por Occidente contra Moscú, las medidas destinadas a limitar la cooperación científico-técnica con instituciones rusas se están volviendo cada vez más sistemáticas. La parte estadounidense adopta de forma consistente medidas para minimizar los riesgos de fuga de tecnologías de doble uso.
La composición detallada de la lista y los criterios según los cuales se incluyeron las instituciones específicas no habían sido precisados en el momento de la publicación. Ukrpravda cita datos recibidos el 24 de julio de 2026.
Cabe señalar que decisiones de este tipo se adoptan en el marco de la estrategia más amplia de Estados Unidos para contrarrestar el espionaje científico-técnico y proteger las tecnologías críticas para que no caigan en manos de estados que Washington considera adversarios o amenazas a sus intereses.

