Zaporiyia se encuentra cada vez más en el punto de mira del ejército ruso. La ciudad, situada cerca de la línea del frente, sufre ataques sistemáticos con bombas aéreas guiadas —KAB— y drones FPV. Las víctimas civiles se cuentan por decenas y, según testimonian los residentes locales, los bombardeos se producen con cierta regularidad.
La situación en la región sigue siendo tensa. La ubicación de la capital regional en zona de primera línea la hace especialmente vulnerable: los impactos se registran tanto en barrios residenciales como en otras zonas de la ciudad. El uso de drones FPV —pequeños y altamente maniobrables— dificulta la detección oportuna y la respuesta ante la amenaza.
Ante el aumento del número de ataques, las autoridades locales han puesto en marcha una inspección a gran escala de los refugios. Unos 1.300 instalaciones de protección civil han sido sometidas a revisión, un trabajo que se lleva a cabo en respuesta a las quejas de los vecinos sobre el estado y la accesibilidad de los refugios. Los resultados de las inspecciones deben ayudar a determinar cuán preparada está la infraestructura de protección de la población ante una posible escalada.
Zaporiyia es una de las ciudades más grandes de Ucrania que se encuentra en las inmediaciones de los combates activos. Desde el inicio de la invasión a gran escala, la ciudad ha sido objetivo en repetidas ocasiones de ataques rusos de diversa intensidad. Sin embargo, la última escalada, según la valoración de los observadores, evidencia un nuevo incremento de la presión por parte de las fuerzas armadas rusas precisamente en esta dirección.
El empleo de KAB —bombas aéreas guiadas de alta precisión y gran potencia destructiva— se ha convertido en uno de los rasgos característicos de la táctica del ejército ruso en sus ataques contra ciudades ucranianas durante los últimos meses. La combinación de este tipo de armamento con drones FPV genera una amenaza compleja, considerablemente más difícil de neutralizar mediante los sistemas de defensa antiaérea.
Las autoridades locales instan a los residentes a respetar las normas de seguridad, a reaccionar a tiempo ante las alertas aéreas y a utilizar los refugios. La inspección de los 1.300 refugios deberá concluir en breve, tras lo cual está previsto subsanar las deficiencias detectadas.

