Estados Unidos e Irán han vuelto a intercambiar ataques en una nueva escalada militar que amenaza con romper el frágil alto el fuego alcanzado en abril. La tensión aumentó después de que Washington lanzara una nueva ronda de bombardeos contra objetivos militares iraníes y Teherán respondiera con ataques contra bases estadounidenses en varios países de la región.
El Comando Central de Estados Unidos, CENTCOM, afirmó que sus fuerzas atacaron capacidades de vigilancia, sistemas de comunicación y defensas aéreas iraníes. Washington sostiene que la operación fue una acción de “autodefensa” ante la “agresión continuada” de Irán.
Irán, por su parte, aseguró que la Guardia Revolucionaria atacó instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, Bahréin y Jordania. Según las autoridades iraníes, los ataques fueron una respuesta directa a los bombardeos estadounidenses contra territorio iraní.
La escalada provocó alertas de seguridad en varios países del Golfo. Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo y desvió vuelos después de informar de actividad hostil en la zona. En Bahréin sonaron sirenas y las autoridades pidieron a la población que mantuviera la calma y se dirigiera a lugares seguros.
En Jordania, la Embajada de Estados Unidos emitió una alerta de “refugio inmediato” ante informes sobre misiles, drones o cohetes en el espacio aéreo jordano. Irán afirmó haber atacado la base aérea de Al-Azraq, donde hay presencia militar estadounidense.
Por ahora, las partes ofrecen versiones distintas sobre el alcance real de los daños. Estados Unidos asegura que sus ataques fueron limitados y defensivos, mientras que Irán sostiene que golpeó objetivos militares relevantes en la región.
La nueva oleada de ataques llega en medio de negociaciones estancadas y aumenta el temor a una guerra más amplia en Oriente Medio. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió una desescalada inmediata para evitar que el conflicto se extienda.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas. Irán ha amenazado con cerrar el paso, aunque Estados Unidos afirma que el tráfico comercial continúa.
Los analistas advierten de que una prolongación de los ataques podría afectar no solo a la seguridad regional, sino también a los precios de la energía y a la estabilidad económica mundial.

