Más de un millar de personas se manifestaron este fin de semana en Túnez para expresar su rechazo al gobierno del presidente Kais Said, en una de las concentraciones de oposición más numerosas de los últimos meses en el país norteafricano.
La protesta, convocada por diversas organizaciones sociales y civiles, reunió a ciudadanos que denuncian lo que consideran un deterioro progresivo de las libertades públicas y de las condiciones de vida de la población tunecina. Los manifestantes exigieron el fin de las detenciones de opositores políticos y reclamaron un cambio de rumbo en la gestión económica del país.
Acusaciones contra el presidente
Las organizaciones que impulsaron la movilización acusan directamente a Kais Said de llevar a cabo una persecución sistemática contra sus adversarios políticos, incluyendo el encarcelamiento de figuras de la oposición. Además, responsabilizan al mandatario de aplicar políticas económicas que, a su juicio, han agravado el desempleo y extendido la pobreza entre amplias capas de la sociedad tunecina.
Túnez atraviesa desde hace años una situación económica delicada, con tasas de desempleo elevadas, especialmente entre los jóvenes, y una inflación que merma el poder adquisitivo de muchas familias. La situación social ha sido un caldo de cultivo para el descontento ciudadano, que en esta ocasión tomó la forma de una manifestación pública y organizada.
Un contexto político tenso
Kais Said, que llegó al poder en 2019, protagonizó en 2021 una controvertida concentración de poderes al suspender el Parlamento y asumir competencias ejecutivas y legislativas de forma simultánea. Desde entonces, sus críticos le acusan de desmantelar las instituciones democráticas que Túnez construyó tras la Revolución del Jazmín de 2011, considerada un referente de la Primavera Árabe.
El gobierno, por su parte, no ha respondido públicamente a las demandas concretas planteadas por los manifestantes durante esta jornada de protesta.
La concentración refleja una tensión social que persiste en el país y que, según los convocantes, continuará expresándose en las calles si no se producen cambios políticos y económicos tangibles. Por el momento, Túnez sigue siendo un foco de atención internacional en lo que respecta al estado de la democracia y los derechos humanos en la región mediterránea.

