El presidente ruso Vladímir Putin ha dejado prácticamente de realizar sus habituales viajes al que era su balneario favorito en el mar Negro, Sochi. El motivo es la creciente amenaza que representan los drones ucranianos, que cada vez con mayor frecuencia alcanzan objetivos en el interior del territorio ruso.
Así lo informa el medio británico Financial Times, citando fuentes propias. Según los periodistas, Putin ha reducido considerablemente el número de sus desplazamientos a Sochi y pasa cada vez más tiempo en instalaciones situadas al otro lado de los montes Urales, es decir, mucho más lejos del alcance de los drones de ataque ucranianos.
Cambio de rutas como respuesta a las nuevas amenazas
Sochi fue durante mucho tiempo uno de los destinos más frecuentados por Putin para el descanso y la celebración de reuniones. Sin embargo, con la ampliación de las capacidades de la flota de drones ucraniana, la situación parece haber cambiado. Ucrania ha golpeado en repetidas ocasiones objetivos en la región de Krasnodar y en otras zonas que anteriormente se consideraban relativamente seguras para el liderazgo ruso.
Los movimientos de Putin están sometidos tradicionalmente a un estricto secreto, y el Kremlin rara vez confirma la ubicación exacta del presidente. No obstante, la reducción de sus apariciones públicas en Sochi y el incremento de su actividad en regiones al otro lado de los Urales se ha hecho visible en el contexto del recrudecimiento de las operaciones militares.
Cabe señalar que esta información se basa en datos del Financial Times y que, por el momento, no ha recibido confirmación oficial por parte del Kremlin. El lado ruso, por lo general, no comenta cuestiones relacionadas con los desplazamientos y la seguridad del presidente.
Contexto más amplio
El cambio en los itinerarios habituales de Putin encaja en un panorama general: desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, el presidente ruso ha reducido drásticamente sus viajes al extranjero y sus apariciones públicas en las grandes ciudades. Los analistas lo relacionan con el refuerzo de las medidas de seguridad en el marco de la prolongada guerra y la creciente vulnerabilidad de la infraestructura rusa.
Los drones ucranianos han alcanzado ya en numerosas ocasiones objetivos situados a cientos de kilómetros de la línea del frente, lo que obliga a Moscú a revisar sus enfoques en materia de protección del máximo liderazgo del país.

