Las grietas en las comisuras de los labios son algo que muchos consideran una molestia menor y atribuyen al frío o al viento. Sin embargo, los médicos advierten que, en ciertos casos, este síntoma puede señalar procesos más serios en el organismo, como la deficiencia de determinados nutrientes.
El estado médico en el que aparecen grietas dolorosas, enrojecimiento o costras en las comisuras de la boca se denomina queilitis angular. Puede originarse por diversas causas, desde la irritación mecánica de la piel hasta infecciones y alteraciones sistémicas del organismo.
Por qué aparece la queilitis angular
Entre las causas más frecuentes, los especialistas mencionan las infecciones fúngicas o bacterianas, el hábito de humedecerse los labios en exceso y el uso de prótesis dentales que no se ajustan correctamente a la anatomía de la cavidad bucal. En estos casos, las comisuras permanecen húmedas, lo que crea un entorno favorable para la proliferación de microorganismos.
No obstante, merece especial atención otra causa: la falta de vitaminas y minerales. En concreto, la deficiencia de vitaminas del grupo B, especialmente la B2 (riboflavina) y la B3, así como de hierro y zinc, puede manifestarse precisamente a través del estado de la piel alrededor de la boca. Estas sustancias desempeñan un papel fundamental en la regeneración de los tejidos y en el mantenimiento de las mucosas en buen estado.
Los médicos también señalan que la queilitis angular es frecuente en personas con el sistema inmunitario debilitado, en quienes padecen diabetes o tras un tratamiento prolongado con antibióticos. En estos casos, la automedicación puede resultar ineficaz o incluso perjudicial.
Cuándo acudir al médico
Si las grietas en las comisuras no desaparecen en pocas semanas, se acompañan de dolor, sangrado o se extienden, es motivo suficiente para consultar a un dermatólogo o médico de cabecera. El médico puede solicitar análisis de sangre para detectar posibles deficiencias nutricionales u otras alteraciones.
En la mayoría de los casos, la queilitis angular responde bien al tratamiento una vez identificada la causa exacta. La corrección de la dieta, la toma de complejos vitamínicos adecuados o el tratamiento tópico antifúngico o antibacteriano ofrecen resultados positivos. Lo fundamental es no ignorar el síntoma y determinar su origen a tiempo.

